Una costumbre de monjes convertida en tradición popular

Se dice que el origen del té verde en Japón se remonta a principios del siglo IX cuando dos monjes, Saicho y Kukai, fueron enviados a China para estudios religiosos, y a su regreso trajeron consigo unas cuantas semillas de la planta de té.

Al principio, su uso estaba reservado a los monjes y a la nobleza, y fue el emperador Saga quién se convirtió en un gran aficionado a esta bebida y quien impulsó su cultivo en Japón.

Aun así no fue hasta el siglo XII que el cultivo de té en Japón empezó a progresar. cuando un monje que también había estudiado en China , Zen Eisai, redactó un manuscrito alabando los beneficios del consumo de esta bebida, que hizo que rápidamente se popularizara su consumo también entre los guerreros o Samurái.

Durante los siglos XV y XVI, se establecieron bajo la influencia del artista Noami, y de los monjes Murata Shuko y Sen Rikyu  los fundamentos de la ceremonia del té tal y como la conocemos hoy.

Pero no es antes de 1738 que se inventó un nuevo proceso de vaporización y de secado de las hojas de té que todavía se usa hoy en día, y que permitió ampliar su consumo a las clases más populares, convirtiendo poco a poco a esta bebida en la más consumida de Japón.

El té verde infusionado: como el agua para un japonés

El té verde se prepara de dos maneras muy diferentes que no hay que confundir:

Con hojas de té molidas y pulverizadas se hace el Matcha (抹茶), un té verde en polvo fino que se usa en la famosa ceremonia del té o Cha-no-Yu (茶の湯), un ritual con muchas formas artisticas, donde el matcha está batido en agua caliente con una escobilla de bambú para obtener una bebida intensa con aspecto de emulsión y que se toma en poca cantidad. El Matcha se usa también como ingrediente para pasteles, helados etc…

La otra manera de preparar el té verde es su infusión en agua caliente para extraer sus aromas y nutrientes, antes de retener las hojas y obtener así una bebida transparente que tendrá un sabor diferente según el tipo de hojas usadas, la temperatura y el tiempo de infusión. No se usan hojas pulverizadas, sino hojas que después de su cosecha han sido vaporizadas para parar su oxidación, amasadas y secadas. UMAICHA usa este mismo proceso de infusión de hojas de alta calidad.

El té es la bebida no alcohólica más consumida en Japón, y tiene los mismos usos que en Europa tiene el agua. Se bebe todo el año, frio o caliente, y se utiliza también para acompañar las comidas, ya que su sabor realza el de los alimentos convirtiendo el acto de comer en una experiencia diferente y llena de matices.